
Soy la chamana
Luz María
Soy Luz María, chamana esencial.
Puedo contarte que, tras un camino muy rico en experiencias y matices, en el que he ido recordando quién soy, la chamana que me habita, y reconectando con mi verdadera esencia, ahora acompaño todo tipo de procesos. No dejo de atravesar procesos propios de muerte y renacimiento para expandir mi propia alma.
Lo hago conectada a todo el universo y en comunicación esencial consciente con cualquier forma de existencia física y sutil, memoria universal y sabiduría del Todo.
Soy parte de la Red universal, como tú, y como parte de ella cumplo con mi propósito a través de tareas tangibles para colaborar con el equilibrio del Universo.
Parte de esas tareas es acompañar en cualquier proceso a los seres humanos, para que puedan sumergirse en su sombra, para que reconecten con su verdadera naturaleza tangible y sutil.
En Tierra, acompaño a cada ser humano, colaborando con cualquier ser que forme parte de su propia red. Cada humano cuenta el apoyo incondicional de muchos seres, no sólo de aquellos que llaman guías espirituales.
Yo me rindo para escuchar lo que tienen que decirme, para que me guíen en cada acompañamiento.

Los chamanes esenciales somos conscientes de cada realidad que habitamos,
no solamente de la vida que estamos encarnando en Tierra
en cada momento.
En la cotidianidad de mi día a día converso con todo lo que existe, me expando a través de todas esas conversaciones con el universo, con otras especies, con cientos de seres sutiles, con miles de memorias álmicas, acompañada por todos los seres que confían en mí, El universo, hace algunos años, me invitó a escribir un libro, que más tarde vio la luz llamándose Semillas y raíces del chamanismo esencial. La doble espiral.
Aquí estoy, como alma en forma humana, llevando a cabo mi propósito esencial, acompañando a otros seres humanos a que abran el corazón esencial y puedan conectar con todo lo que existe, y puedan expresar todo lo que auténticamente son, sin miedo y con puro amor.
En el momento en que estoy escribiendo estas palabras, me encuentro acompañando a otros humanos a través mi espacio de sanación, Saãnamah.
Somos el agua del río que fluye y nunca olvida que también es océano
Gracias por tu presencia.
Chamana Luz María

